Archive for the ‘valor justo’ Category

Marcação a Mercado e a Crise

março 5, 2008

A adoção da marcação a mercado ajudou a crise financeira mundial? Segundo alguns pesquisadores, sim. Quando o preço dos ativos aumenta, melhora o patrimônio líquido. O inverso também é verdadeiro. Eis o que diz o Financial Times

Only now, in the middle of a global credit crisis, is the impact of the broad introduction of mark-to-market accounting becoming clear. The critical concerns are around how much these changes helped to inflate the credit bubble and whether they will increase the speed and destructive power of its collapse.

To be fair, the US banks protested at the outset that the move would change their role in the economy. So did the French banking federation before similar changes came to Europe in 2005. It warned that fair-value accounting “could even further increase the euphoria in a financial bubble or the panic in the markets in a time of crisis”. Tobias Adrian, an economist at the New York Fed, and Hyun Song Shin of Princeton University, have produced a string of work about this kind of “pro-cyclicality” in finance and the economy, culminating in a paper last September entitled Liquidity and Leverage .

(…) The lesson for regulators is that the solution to one problem almost always contains the seeds of another.

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O valor justo é justo?

março 5, 2008


Uma carta para o jornal Wall Street Journal questiona o uso do valor justo.

Regarding “Wave of Write-Offs Rattles Market” by David Reilly (page one, March 1): Thirty years ago, no accounting principle was more accepted than that assets are worth what they cost, absent proof of a permanent impairment of value. When such impairment was understood and confirmed, the carrying value was adjusted.

Today, I see the overzealous accounting profession calling for long-term assets, those which the owners do not intend to sell, nor have need to sell, being forced to mark such assets to market on a regular basis. While this may make sense for equities, where market values tend to reflect economic reality or assets which may need to be sold in the normal course of operating the business, it makes no sense for assets intended to be held to maturity. The marking of long-term complex financial instruments where market values are temporarily depressed and meaningless for the longer term is terribly destructive. In many cases, the only market prices available are distressed sellers or some thin index which is regularly shorted by investment professionals.

These are not real values, and marking to these prices causes unnecessary volatility and contractions in capital which restrict the ability of financial institutions to operate and grow. Perhaps the accounting profession is trying to overcompensate for its failures in the Enron fiasco and other similar cases, and to prevent lawsuits. Fair-value accounting, particularly for long-term complex instruments that do not trade in liquid markets, is illogical and destructive and should be re-examined immediately.

Matt A. Greenberg
MRJ Capital

Is Fair-Value Accounting Always Fair?
The Wall Street Journal – 5/3/2008 – A15

Iasb e o Valor Justo

março 2, 2008

O Iasb está propondo uma discussão sobre a mensuração do valor justo (aqui). A proposta deverá ser concluída em 2010. Atualmente as normas internacionais de contabilidade exigem que alguns ativos, passivos e instrumentos financeiros sejam mensurados pelo valor justo. Entretanto, esta norma já tem alguns anos e o Board decidiu unificar e esclarecer certos itens. As normas estão dispersas e não são consistentes, conforme o próprio Iasb afirma. A proposta envolve, portanto, unificar as normas, mas também melhorar a definição de valor justo.

Avaliação a Valor Justo de Imóveis

fevereiro 25, 2008


O texto a seguir, publicado no El País (24/2/2008), discute a avaliação de imóveis a valor justo:

Los porqués de las valoraciones inmobiliarias
PATRICIA GARCÍA DE PONGA Y MARK CLIFFORD
El País – Nacional -M (Madrid) -18

La internacionalización de los negocios y el creciente uso de financiación externa, unidos a los múltiples cambios tecnológicos y organizativos experimentados en los últimos años por las empresas, han provocado cada vez más la necesidad de comparabilidad de la información financiera.

La introducción del valor razonable o fair value es una de las novedades que ha supuesto la adopción de las NIIF (Normas Internacionales de Información Financiera), en contraposición con el tradicional modelo de coste histórico. Si bien las NIC (Normas Internacionales de Contabilidad)-NIIF contemplan la posibilidad de utilizar el modelo del valor razonable para valorar las inversiones inmobiliarias, el legislador español ha preferido centrar la aplicación de este método de valoración a los instrumentos financieros.

Reflejar en el balance el valor de las propiedades inmobiliarias a dicha fecha supone, por una parte, un incremento significativo de los fondos propios, pero, por otra, la disminución de los beneficios futuros derivados de la venta de estos activos. Asimismo, introduce volatilidad en las cuentas de resultados de las empresas, puesto que las oscilaciones de valor impactan directamente en las cuentas de pérdidas y ganancias.

El método del valor razonable es el más utilizado desde hace años por las grandes inmobiliarias europeas y en España aproximadamente la mitad de las inmobiliarias cotizadas han optado, asimismo, por reflejar el fair value en sus balances.

Las Normas Internacionales de Contabilidad recomiendan determinar el valor razonable de las inversiones inmobiliarias a partir de una valoración realizada por un experto independiente cualificado profesionalmente y con experiencia en la localidad y en el tipo de inversión que está valorando. Dichas valoraciones deben reflejar las condiciones de mercado en la fecha del balance, por lo que el valor razonable no reflejará expectativas futuras ni sinergias derivadas de aspectos fiscales, legales o regulatorios. Una valoración siempre refleja el valor de mercado en una fecha determinada y no tiene por qué mantenerse en el tiempo, sobre todo en épocas de volatilidad.

En todo caso, es fundamental que los valoradores conozcan los conceptos y principios de las NIC-NIIF puesto que en muchas ocasiones su trabajo va destinado a incluir los valores de los inmuebles en los estados financieros de las compañías. En particular, los valores de mercado estimados por los expertos valoradores pueden ser utilizados en la contabilización de combinaciones de negocios (como fusiones), en el registro del valor razonable en los balances (cuyas fluctuaciones impactan directamente en la cuenta de resultados), en las pruebas de deterioro del valor de los activos o impairment, así como en el cálculo del gross asset value (GAV).

Dado que existen diferentes tipos de informe de valoración, en función del uso que se vaya a hacer de los mismos, y que los trabajos realizados por los valoradores son diferentes en función del alcance de dichos informes, es de vital importancia que las compañías utilicen estos informes exclusivamente para el propósito para el que fueron emitidos.

Las valoraciones están cobrando cada vez mayor relevancia por todo lo anteriormente comentado.

En definitiva, dada la trascendencia de las valoraciones, es evidente la importancia que tiene garantizar que los valores están siendo estimados por expertos de reconocido prestigio, y son de especial importancia cuestiones como la metodología de las valoraciones, la responsabilidad que asume el experto al emitir su informe, cómo se instrumenta la independencia con otros departamentos de la misma compañía o la supervisión y normas de cumplimiento a las que está sometido.

¿Qué es valor de mercado y cómo debe interpretarse la definición del mismo? Para resumir la definición oficial, tenemos que imaginar una transacción hipotética y el precio que se obtendría en la misma de estar involucradas partes independientes, en una fecha determinada, y en la que quedaran reflejadas las ventajas y desventajas de la propiedad a fecha de valoración.

El valor de mercado oscila en armonía con el mercado y la oferta y la demanda. Como valoradores no tenemos una bola de cristal y no podemos predecir el futuro. El valor de mercado en una fecha determinada no tiene por qué mantenerse vigente en el futuro debido precisamente a los cambios que continuamente se suceden en el mercado.

Los valoradores deben plantearse la hipótesis de que se realizase una transacción sobre la propiedad a valorar. Bajo estas circunstancias, el valorador debe prestar una mayor atención al sentimiento del mercado y a las ofertas de posibles compradores, ya que la mayor parte de evidencias comparables, al ser históricas, bien pueden no reflejar la situación en el momento de la valoración.

La mejor manera de asesorar acerca del valor de mercado es mediante el conocimiento del mercado local y los niveles de precios manejados. Cuando nos compramos una casa, actuamos esencialmente como un valorador, comparando precios, calidades y localizaciones. En función de nuestro análisis del mercado decidimos si el precio que se nos solicita es aceptable o no.

Además del estudio de las transacciones comparables a la propiedad objeto de valoración, es igualmente necesario comprender el estado del mercado a fecha de valoración, ya que al tratarse los comparables de datos históricos pueden no reflejar la situación actual en el momento de la valoración. No olvidemos que estos datos poseen una naturaleza histórica y consecuentemente el mercado puede haber variado desde que dicha transacción comparable se cerró.

En realidad, incluso bajo las normas de contabilidad internacional la transparencia total y la comparación entre las contabilidades de diferentes empresas siempre resultarán difíciles, debido a que las inmobiliarias cotizadas tienen la opción de escoger entre coste o valor razonable en su contabilidad. Por lo que se refiere a la valoración, se ha favorecido la simplificación de la definición de valor y actualmente sólo contamos con el concepto valor de mercado.

Este valor de mercado puede ser cualificado de distinta manera en función de las asunciones tomadas en la valoración. La idea es que aquella persona que lea el informe de valoración pueda entender completamente si se puede o no confiar en dicho valor. A mayor número de asunciones, más hipotética resultará la valoración y por lo tanto menor será la probabilidad de que dicho valor pueda ser obtenido en ese momento.

Para comprender este razonamiento, resulta ilustrativo observar los requerimientos, por ejemplo, de un banco internacional a la hora de prestar dinero para el desarrollo de un centro comercial en un solar. Por norma general el banco requerirá la valoración del solar a fecha de valoración así como una estimación a fecha de valoración del valor potencial del inmueble una vez que esté completamente desarrollado y en funcionamiento.

Conforme a los estándares de valoración internacional, los valores a futuro no deben ser contemplados, por lo que el procedimiento normal sería el de proveer al cliente de una valoración a fecha de valoración, asumiendo que el centro comercial se encontrase completamente terminado conforme al proyecto y arrendado en su totalidad. Obviamente, este último no es el valor de mercado que se puede obtener a fecha de valoración, pero sí el valor de mercado sujeto a asunciones.

El informe también debe ser considerado en relación con el uso para el cual ha sido realizado, que igualmente queda claramente especificado dentro de cada informe de valoración y debe siempre acordarse con el cliente desde el mismo inicio de la instrucción.

Un informe realizado para uso interno de la compañía que lo solicita permite una flexibilidad muy superior en cuanto al número de asunciones si lo comparamos con un informe realizado para asegurar, por ejemplo, un préstamo hipotecario.

Otro malentendido muy común es la responsabilidad legal de los valoradores en referencia a la valoración. Debido al contrato privado firmado con el cliente, los valoradores tienen responsabilidad únicamente hacia la empresa o persona a la que el informe de valoración se dirige.

Por otro lado, los valoradores únicamente valoran los activos inmobiliarios de las empresas cotizadas a una fecha determinada, valor conocido como valor bruto de los activos (gross asset value, GAV). No calculan el valor neto de la compañía (net asset value, NAV). De esta manera, es la oferta y la demanda de las acciones de la compañía en el mercado de valores lo que establece el precio de dichas acciones y, en consecuencia, el valor de la compañía.

Sin embargo, aparte del valor de los activos de una determinada compañía, existen otros factores que tener muy en cuenta a la hora de enfrentarnos a la valoración de una compañía, como bien pueden ser el valor de la marca, su cuota de mercado, su plan de negocio, su desarrollo y el equipo.

Mientras que resulta cierto que en una oferta pública (OPA) dentro del mercado de valores la valoración de los activos inmobiliarios de cierta compañía cobra una gran importancia, recientemente en España, debido a la especulación sobre posibles fusiones y adquisiciones, el valor de la mayoría de las empresas inmobiliarias poco tiene que ver con el valor de mercado de sus activos, o incluso con el momento del ciclo del sector inmobiliario.

Fair Value é confuso?

fevereiro 15, 2008

O Iasb está estudando o termo “fair value” (valor justo). É o que informa o Financial Times. A seguir, o texto completo:

Concept of ‘fair value’ ignores stench of the real world.
By JENNIFER HUGHES
Financial Times – 14/2/2008 – Asia Ed1 – Page 16

What’s in a name? Quite a lot when it comes to fair value accounting, it seems.

The International Accounting Standards Board has this week launched a confidential consultation on whether the rulemaker should drop the words “fair value” and instead use something more specific.

In a nutshell, fair value seeks to value assets and liabilities at their current value, rather than using the more traditional historic cost. Critics warn that the term implies there are willing buyers and sellers and can confuse investors when there is no trading and value is instead calculated using subjective “black box” models.

To many in the accounting world, fair value represents an attempt by ivory tower academics to shoehorn everything into a single neat methodology without regard for the messiness of the real world.

Anyone following the credit crunch will have heard about the struggles to accurately value illiquid instruments. This week AIG, the US insurance giant, announced almost Dollars 5bn of writedowns after it adjusted some of the assumptions it used to value certain securities linked to subprime loans.

Critics take the AIG example and ask just how reliable fair value is when simply changing the assumptions in a model can lead to such swings in value. Advocates claim that the current market value is more relevant to investors when making investment decisions. Leaving aside the trickiness of using historic cost on complex derivatives that have no initial cost, they say the question boils down to whether you’d rather trust management’s potentially subjective view of the value, or an independent market price.

It is worth noting, too, that historic cost still allows for writedowns on impaired assets, so it is not unreasonable to assume at least a chunk of the current writedown woes would still be happening under the old basis of “lower of cost or market price”.

Back to the IASB. The consultation is a quiet “field test” exercise among a select group of auditors, analysts and companies around the world about their interpretation of “fair value measurement”. It is avoiding at all cost the wider debate on whether fair value should be applied in the first place.

Even with this limited scope, could the project defuse some of the current furore?

Part of the problem is that as fair value gets extended beyond assets with clear and liquid markets, what exactly constitutes market price is less clear. The US recently delayed plans to extend FAS 157, its fair value standard, beyond the realm of financial instruments after being warned that many had no idea how it would work in practice.

FAS 157 is based on a single definition – exit price, or the price at which you could sell the asset or liability. There is of course a buyers’ view, or entry price, and in some cases the two can produce very different numbers. IFRS has elements of both.

When the IASB consulted on switching to a single US-style exit price interpretation back in 2006, the mere suggestion provoked an uproar. Which in turn suggests that responses to the current consultation will lean towards dropping the single term in favour of defining exactly what is meant.

Would a name change alter this debate?

On one level, it would remove critics’ heartfelt complaints that it is implicitly hard to argue against something called “fair”. It might also help investors and those outside the profession understand the concept.

But for the critics, I fear that which we call fair value by any other name will still stink as badly. There is a lot of mileage in this debate yet.

Valor justo e crise financeira

fevereiro 14, 2008

A crise financeira atual pode ser um teste para a contabilidade pelo valor justo. É o que afirma John Plender, colunista do Financial Times. A questão da dificuldade de avaliação, os atritos entre auditores e administração e a volatilidade dos lucros são lembrados.

Financial crisis presents a test for fair value accounting.
By JOHN PLENDER
Financial Times – 13/02/2008 – Asia Ed1 – Page 22

Is fair value accounting a blessing or a curse in a financial crisis? On the face of it, an approach whereby assets and liabilities are marked to market looks logical when the emphasis of the banking system has shifted from deposit taking and lending to providing credit via securities markets. IOUs can be easier to value than bank loans. And the resulting transparency should be helpful in facilitating transactions at times of heightened risk and low confidence.

That is precisely what is needed now, when markets in complex pieces of paper have seized up. For if assets can be priced realistically, trading can resume. Yet in practice, fair value accounting appears not to be delivering on its promise to help mitigate systemic risk. The problem arises over illiquid assets.

The US Financial Accounting Standards Board has introduced a “three bucket” taxonomy to categorise marks to market. Bucket number one is for assets that have observable market prices. Bucket number two is for less frequently traded securities that can be priced by reference to similar assets. Bucket three is for the dregs – assets with “unobservable inputs” where value is based on management assumptions. A great deal of recent credit market innovation is dumped here.

Because of the subjective nature of this last category, the scope for friction between management and auditors at the end of the year is great. The risk is that auditors, worried about their liability, will bludgeon management into adopting assumptions that are close to fire sale valuations. Yet if assets are marked down excessively, the solvency of the financial system could be eroded. Regulators are nonetheless egging on auditors, adding to the pro-cyclical impetus in an already extreme downturn.

A consequence is that earnings volatility is being increased substantially – witness the recent numbers from MBIA, the monoline insurer. Marking financial instruments to market threw up a pre-tax loss of Dollars 3.5bn. Yet MBIA expects to incur actual losses of only Dollars 200m of this, believing that the bulk of the loss will reverse over the life of the insured credit derivatives.

As Christopher Whalen of Institutional Risk Analytics points out, bond insurance is not like a credit default swap contract, where the obligor must immediately compensate the covered party for the full principal amount of the loss. It merely requires the underwriter to guarantee timely interest payments and the eventual payment of principal on maturity, which may be years later.

Fair value, then, is swings and roundabout accounting. It is also remote from cash. And because it requires liabilities to be revalued as well as assets, a decline in the creditworthiness of a bank can, bizarrely, throw up profits.

It used not to be like this. In the Latin American debt crisis of the 1980s, the world’s biggest banks would have been insolvent if their loan books had been valued realistically. But to stave off runs on banks by uninsured wholesale depositors in the protracted period needed to rebuild bank capital, the authorities allowed loans to remain at book value on bank balance sheets.

Provisioning against loans was progressive, permitting capital ratios to be maintained. The auditors played along with the fudge. They did the same in relation to property values in the British fringe banking crisis of the 1970s.

This policy of regulatory forbearance would theoretically be possible today. Illiquid assets that are now plopping into the accountants’ third bucket could be kept on bank balance sheets at book value until maturity. But forbearance carries the risk of moral hazard.

After the Latin American debt crisis, the banks’ depleted credit ratings and higher capital costs gave them a higher cost of funds relative to corporate clients. So the clients went direct to the markets for funds, cutting out the banking middleman.

As securitisation thus became a mainstream phenomenon, the banks had to take bigger risks if they were to grow as shareholders demanded, which sowed the seeds of the next property-related banking crisis.

So there is no perfect solution. Fair value is just another fudge.

Auditando o Caixa

fevereiro 8, 2008

Um texto (Corporate Auditors Focusing on Cash and Securities) publicado no NT Times (aqui) de 8 de fevereiro de 2008 e no International Herald Tribune (aqui) mostra que as empresas de auditoria estão se preocupando com o caixa.

Segundo Floyd Norris, os auditores estão gastando mais tempo do que nunca para o mais “mundano e facilmente verificável ativo de qualquer balanço patrimonial de uma empresa: caixa e aplicações financeiras”

Esta verificação não diz respeito a somente constatar o que uma empresa possui na sua conta corrente. Os auditores precisam também verificar o valor de mercado de ativos financeiros. Os problemas são maiores quando o ativo não possui liquidez suficiente, o que termina por exigir julgamentos subjetivos na avaliação.

O assunto tornou-se mais problemático com a baixa contábil de créditos de qualidade duvidosa. Isto ocorreu, por exemplo, na Bristol-Myers Squibb, empresa farmacêutica, que registrou 275 milhões de dólares de baixa. Para complicar, o número de empresas com problemas aumentou.

Valor Justo

janeiro 29, 2008

O conceito e a aplicação de Valor Justo representam, sem dúvida, uma espetacular, agressiva e, de certo modo, algo arriscada virada no que se refere à avaliação contábil.

(…) Agressiva, pois coloca o Fair Value em lugar de e não em complemento a algo que já existe e que vem há séculos nas demonstrações contábeis como forma principal de avaliação, ou seja, o custo histórico como base de registro inicial (com sua variante custo histórico corrigido).

Sérgio de Iudícibus e Eliseu Martins, Uma Investigação e uma proposição sobre o Conceito e o Uso do Valor Justo, Revista de Contabilidade e Finanças, junho de 2007.

Uma crítica ao Valor Justo

janeiro 22, 2008

Em Pandora and the Fair Value Accounting Rules é apresentada críticas a opção pelo valor justo.

Inicialmente existe a questão da comparabilidade. O uso do valor justo pode significa que o balanço de uma empresa seja muito diferente de outra. Outra questão é a dificuldade de calcular o valor de ativos com baixa liquidez.

Uma consideração adicional é a taxa de desconto que deve ser usada. Não existe uma resposta correta para a determinação e sabemos que a variação desta taxa pode afetar o valor dos ativos e dos resultados. Para o autor, estimar o valor justo pode ser uma tarefa impossível.

Destaco, no entanto, uma frase colocada nos comentários dos leitores:


The resulting observable prices are surely not a better basis for accounting than a mark-to-model actuarial approach which would involve a more fundamental stochastic cash flow projections where cash flow variability is based on historical statistics for fundamental variables (house prices, etc.).

Traduzindo

dezembro 14, 2007

“A empresa AMD (Advanced Micro Devices) afirmou que o valor do seu goodwill será baixado como resultado da aquisição, em outubro de 2006, da ATI Technologies. Tradução: a segunda maior fabricante de microprocessador pagou a mais pela ATI” (AMD Warns of “Material” Goodwill Charge, Stephen Taub, CFO, 13/12/2007). O valor da compra foi de 5,6 bilhões de dólares, sendo 3,2 bilhões o goodwill. O goodwill tem sido um problema importante (e controverso) desde o FAS 141 (R). Ainda segundo a mesma reportagem, Charles Mulford, autor de diversos livros da área de contabilidade, acredita que as empresas devem reconhecer o goodwill negativo. Este goodwill ocorre quando uma empresa compra um ativo (inclui outra empresa) por um valor abaixo do valor justo